SOHE BEAUTY NOTES

La verdad detrás del maquillaje profesional: menos glamour, más técnica

El maquillaje profesional siempre se ve glamuroso desde fuera: luces, pinceles impecables, pieles perfectas y una maquilladora que parece sacada de una editorial.
Pero la realidad —mi realidad— es distinta.

Mi trabajo no vive en el exceso ni en el espectáculo.
Vive en el silencio, la concentración y el respeto profundo por la persona que tengo frente a mí.

No siempre tengo tiempo de grabar, mostrar o documentar. Y, sinceramente, no siempre debo hacerlo.
Muchos de mis clientes —especialmente los de alto perfil— valoran la discreción.
No quieren aparecer en redes, no usan Instagram, no desean cámaras alrededor y mucho menos ser grabados recién levantados, sin maquillaje o en momentos íntimos.
Mi prioridad no es crear contenido: es hacer mi trabajo bien.

Mi trabajo consiste en:
– llegar a tiempo,
– preparar un espacio limpio y funcional,
– trabajar con productos higienizados,
– no improvisar,
– no invadir,
– y mantener un estándar de bioseguridad impecable.

Porque el maquillaje es piel, contacto directo, cercanía… y eso exige respeto.

Tampoco cargo un kit infinito lleno de productos “de colección”.
Eso es marketing, no profesionalismo.
La realidad es que los productos se vencen, se degradan, se contaminan y deben renovarse constantemente. Un buen maquillador no necesita 50 bases; necesita las adecuadas, en excelente estado y aplicadas con criterio técnico.

La sanidad —sí, la sanidad— es la parte menos fotogénica, pero la más importante de mi trabajo.
Uso material desechable siempre que corresponde.
Lo que no es desechable se lava, se desinfecta y se almacena correctamente.
No reutilizo esponjas, no comparto productos, no mezclo texturas entre clientas.

No es glamuroso.
Es simplemente correcto.

Ser maquilladora profesional no es una fantasía estética:
es trabajar rápido, limpio, preciso, con cabeza fría y con un nivel de atención al detalle que no siempre se ve… pero siempre se siente en el resultado.

Este es el lado real de mi trabajo.
El lado que no se ve en redes, pero que sostiene mi profesionalidad todos los días.

Con amor: Sonia Herrera (SOHEMAKEUP)